Centenario de la muerte de Gumersindo de Azcárate

Hoy, 15 de diciembre, se cumplen cien años del fallecimiento de uno de los intelectuales más importantes de la historia en España: D. Gumersindo de Azcárate y Menéndez (León 1840 - Madrid 1917).

Prestigioso jurista, Letrado de la Dirección General de los Registros, Catedrático por oposición de legislación comparada en la Universidad Central de Madrid, Académico de la Historia, filósofo y diputado de las Cortes por León, desde 1876 hasta 1916 ininterrumpidamente. Publicista en el ámbito de la teoría política y social, su mayor empeño se centró siempre en la problemática social, la tolerancia y la educación. 

La aún hoy denominada Ley Azcárate o Ley de Represión de la Usura, promulgada el 23 de julio de 1908 y vigente en la actualidad, constituye uno de los ejemplos vivientes de su legado. Ideada para prevenir que los intereses abusivos y la precariedad económica, derivada de la imposibilidad de hacer frenta a los mismos, suman a un individuo en situación de crisis a perpetuidad. La imagen superior muestra un retrato de Gumersindo inmortalizado por los pinceles del gran Sorolla, junto a un fragmento de esta ley, herencia inapreciable en los tiempos que nos ha tocado vivir, aun en el siglo XXI.

Con motivo del centenario del fallecimiento del intelectual leonés, este mes de diciembre se celebran diversas actividades en homenaje a su trayectoria y legado. En este contexto la Institución Libre de Enseñanza (de la que fue cofundador junto a Nicolás Salmerón y Francisco Giner de los Ríos), con la ayuda de otras organizaciones privadas, han reeditado una de las principales obras de Gumersindo: Minuta de un testamento. Esta nueva edición recoge en la portada un perfil del busto del autor realizado y cedido por Eduardo Arroyo.

En su faceta como escritor, Gumersindo de Azcárate produjo una extensísima obra donde, entre otras cuestiones, teorizó sobre el Estado democrático y la función de los partidos políticos en democracia, profundizó en el tema social, reivindicó principios éticos e ideológicos y defendió la conciliación de la propiedad privada con la aspiración del bienestar social colectivo. En Minuta de un testamento, de Azcárate defiende la libertad de pensamiento y de culto, la tolerancia, el pluralismo y el poder regenerador de la educación, el Estado laico y democrático, la ética en la política, así como el rechazo a la corrupción. Conceptos todos de plena actualidad a pesar de los 141 años transcurridos desde su primera edición, reivindicaciones hacia las que intentan encaminarse todas las democracias del mundo.